Todos sabemos que las infecciones son causadas por agentes bacterianos, y que en la boca humana se localiza una gran cantidad de ellos convivendo en equilibrio, pero que se propagan cuando éste se pierde.
La infección de Vincent es también conocida como «Boca de Trinchera», ya que fue en el transcurso de la Primera Guerra Mundial, cuando esta enfermedad cobró auge entre los soldados que se encontraban en el campo de batalla.
Síntomas
Los índicios de este mal tienden a aparecer de forma repentina, siendo los más comunes el aliento fétido, mal sabor de boca, grandes úlceras como cráteres entre los dientes, dolor y sangrado de encías con un desgradable recubrimiento grisaseo sobre ellas.
Debido a la fuerte presencia de bacterias en la boca y su facilidad para ingresar al resto del organismo, también se manifiestan con frecuencia enfermedades secundarias en los pacientes, tales como fiebres, amigdalitis, linfadenopatía y halitosis.
Tratamiento
No obstante, la gravedad de la enfermedad, el tratamiento suele ser poco complicado. Una vez hecho el diagnostico, el odontólogo deberá recetar antibioticos, analgésicos, enjuagues frecuentes con agua salada caliente o agua oxígenada, así como una buena limpieza consistente en cepillado e hilo dental; varias veces al día y antes de acostarse.
El tratamiento preventivo y posterior a la cicatrización es controlar el estress, dejar el cigarrillo si se fuma, practicar una higiene bucodental meticulosa, llevar una dieta sana y hacer una limpieza profesional periódicamente.